Para alguien como yo que sigue fielmente cada una de las colecciones de moda
de J.P. Gaultier desde 1988, entrar en la Fundación Mapfre de Madrid y ver la
exposición del modisto, “Universo de la moda: De la calle a las estrellas”,
supone encontrarse de frente y en todo su esplendor con 124 modelos vistos en su mayoría en distintas fotografías, videos y películas.
Recuerdo perfectamente el momento de la entrega de premios Internacional Rock
Awards en Nueva York en 1989, cuando la diosa Grace Jones hizo acto de presencia con el
impresionante “vestido-corsé estilo jaula”… quien me iba a decir en ese instante que 23 años después lo tendría
a menos de 5 cm de mi nariz, y que lo podría incluso tocar, aunque en un tejido diferente. Al igual que los distintos corses utilizados
por Madonna, y otros modelones lucidos por diferentes celebritis.
Además del paraíso visual que supone
encontrarse rodeado por esta obra, es muy importante resaltar lo bien planteada
y la excelente organización de la misma.
Me hubiese gustado ver más diseños de los creados para el cine, en especial
para las películas, “El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante” y “El quinto elemento”, pero es tan grande el
universo creativo de Gaultier, que supongo será muy difícil abarcarlo todo… ¿Se
le puede poner alguna pega a esta maravillosa retrospectiva?... Si, a pesar de
ser un incondicional y fan fatal de su costura, no he podido dejar de sentir
cierta decepción ante el famoso “vestido
sirena de satén rosa té, con exvoto de abanicos”, pese a sus 1285 horas de
trabajo, el vestido que tanto me impresionó en su día en fotografía, me ha
dejado un tanto confuso, en concreto por la calidad del satén utilizado para su
elaboración. Algo parecido me ha
sucedido también al tocar el tul de
algunos vestidos y comprobar su calidad. Pero esto solo es una mínima anécdota,
en comparación con la sobredosis de buen hacer que se puede observar en la gran
mayoría de modelos. La parte “Punk Can” de la exposición es tan alucinante que
aseguro que sentí cierto mareo ante algunas piezas, como el impresionante
“corsé de seda de aspecto vaquero con cola”… Si el paraíso existe, desde luego
tiene que ser muy parecido a los metros de suelo que acogen esta impagable
exhibición. God Save Gaultier!!
