30 de junio de 2008

ANNA MAGNANI



Nunca fue un icono de elegancia ni glamour, tampoco una frívola reina de corazones... Pero cuando “Anna” miraba fijamente a la cámara te podía helar el corazón..."Roma, ciudad abierta", “"Piel de serpiente" o “"La rosa tatuada" Tennessee Williams, escribió el papel pensando en ella y por su interpretación consiguió un oscar."Mamma Roma" inolvidable prostituta, dirigida por “Pier Paolo Pasolini”Sus ojeras, sus expresión melancólica y atormentada, su forma de fumar y de abrazar, de besar, su inconfundible manera de interpretar, siempre serán inolvidables...




23 de junio de 2008

MARLON BRANDO

fotografiá de “Richard Avedon”



9 de junio de 2008

ELIZABETH TAYLOR (Suddenly, Last Summer)

Solo un “Dios” del drama como Tennessee Williams” pudo crear “Suddenly, Last Summer” (De repente, el ultimo verano). El director “Joseph L. Mankiewicz” dirigió la película en 1959, interpretada por el enigmático “Montgomery Clift”, la soberbia y maravillosa “Katharine Hepburn” y la siempre exquisita “Elizabeth Taylor”.

4 de junio de 2008

MONTGOMERY CLIFT



“Se puede decir de él que fue un actor antihéroe, adoptando en sus filmes el rol de hombres perdedores, inconformistas y solitarios.”

“Con el rostro a salvo gracias a intervenciones de cirugía (aunque media cara le quedó semi paralizada), vuelve al candelero con films como “El baile de los malditos” (1957), o “De repente el ultimo verano” (1959), en el rodaje de la cual "Monty" no deja de beber, hasta que el director “Joe Mankiewicz”, se le agota la paciencia. No lo echan del film gracias a la intervención de su amiga “Elizabeth Taylor” y de “Katharine Hepburn”

Su vida personal fue tormentosa y conflictiva debido a su extremada sensibilidad y a los problemas de salud que acarrearon sus adicciones, además de una homosexualidad que le costó asumir.

En el libro “Retratos”, Truman Capote, le cuenta a Elizabeth Taylor, uno de sus últimos encuentros con “Monty”
Después de una comida ambos dan un paseo y entran en “Gucci”. Montgomery amontona sobre un mostrador dos docenas de carisimos jerséis. De pronto, los agarró todos y salio caminando tranquilamente a la calle, donde estaba lloviendo a cantaros. Tiro los jerséis al suelo y empezó a darles patadas. Uno de los empleados saco un bolígrafo y un talonario de facturas y me pregunto ¿A nombre de quien debo cargar estos jerséis?